Esto no es algo que digamos nosotros. Esto lo vemos en el día a día, en el trabajo, en las relaciones humanas.

Cuando conseguimos un trabajo es normal que al principio, aunque la ilusión y el empeño nos haga ver  que pueda ser el trabajo de nuestras vidas, en el fondo, dudamos de que podamos ser tan válidos para la empresa como para estar en ese trabajo durante muchos años o sí simplemente encajaremos en esa labor. Los tiempos están cambiando y la situación actual es que, no solo la empresa toma la decisión de no contar con nosotros sino, somos nosotros mismos los que tomamos la decisión de cambiar de trabajo en busca de esa zona de confort que nos permita llevar una vida tranquila y sosegada, con nuestros ahorros por un lado, nuestras vacaciones, viajes al fin del mundo, familia, vivienda, etc…

Y cuando ya sentamos la cabeza y llegan los niños, si hemos sido previsores, no nos encontramos con un problema en lugar de una gran ilusión, si hemos sabido prever con cierta antelación los giros que va a dar nuestra vida.

Más tarde llegará el momento de enviar a los hijos a estudios superiores que por desgracia muchas veces no son baratos, y si no hemos sido cuidadosos o nuestra situación laboral no nos ha acompañado hasta ese momento por cualquier causa, deberemos hacer frente a decisiones importantes para nosotros  y nuestra familia, como la de que si nuestros hijos podrán o no continuar con sus estudios o deberán centrarse en ayudarnos comenzando a buscar un trabajo con el que aportar en casa. Situaciones que aunque a veces no nos creamos o no estemos en ellas, suceden todos los días.

Y si con poca fortuna hemos llegado a la jubilación y no hemos podido ahorrar nada o casi nada, ya que hemos tenido que hacer frente a hipotecas, estudios de los hijos, compra de vehículos, enfermeddes o cualquier desembolso importante que nos ha roto la pequeña y frágil hucha del ahorro, la situación se agravará aún más si nuestra pensión es una inmerecida cantidad de dinero que no corresponde en absoluto a todo el esfuerzo realizado durante los años trabajados.

Sentir la tranquilidad de que pones en manos expertas tus seguros de vida, fondos de inversión, planes de pensiones, seguros médicos, seguros por baja médica, vehículos, etc, supone un descanso en tu agitada vida llena de altibajos y de mil situaciones.

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